miércoles 28 de diciembre de 2011

El fantasma de la Misericordia

El fantasma de la Misericordia

 Corre por la Red, la leyenda del fantasma de la Misericordia, sobre la presunta aparición del fantasma, a la mujer de un vigilante de seguridad, de un niño de apellido Campos que se habría suicidado por echar en falta a su madre.
  Una bonita historia, pero no es cierta.
  Era una noche de Otoño, aún no habían apagado las luces, aunque faltaba poco para las 9; hora en la que debíamos estar durmiendo.
  Aragonés, Ramírez y yo estábamos en los lavabos, lavándonos los pies con estropajo y jabón de escamas; había que hacerlo todas las noches, antes de dormir.
  Antes de irme a la sección, si no recuerdo mal era la séptima, me asomé al balcón. Arriba estaba José Miguel Rincón Campos con un bote de Cola-cao.
 Como en la fotografía se puede apreciar, los balcones tenían un adorno de forma triangular; desde las ventanas del segundo piso se podía salir y sentarse o ponerse de pie, o hacer el tonto.
Campos decidió, que era un buen sitio para sentarse y comerse el bote de Cola-Cao.
 -Bájate de ahí, no seas faba, te vas a caer y te vas a romper la cabeza- le dije.
 -Yo no me caigo nunca, además tomo Cola-Cao- me contestó como si eso le convirtiera en Superman.
 Me dí la vuelta para entrar; pero; no había dado dos pasos cuando de refilón, lo ví caer, pegando de cabeza en la barandilla de hierro; en el lugar que debería haber habido una bola de bronce, ahora había un espárrago de rosca de diez centímetros que le destrozó el cerebro instantáneamente, mientras rebotaba me giré e intente cogerle, pero solo alcancé a rozarle el brazo, antes de que se estrellara contra el cemento del suelo, frente al campo de fútbol, como una marioneta desmadejada.
  Al momento se llenó la noche de gritos y de ladridos; los perros del tío Paco Lozal que estaban sueltos y entrenados para eso, empezaron a morder a Campos que ya no se movía, me deslicé lleno de rabia y gritando por la fachada hasta el suelo y me lié a patadas y a puñetazos con los perros hasta que éstos acobardados se retiraron un poco, Aragonés me gritó algo, no se que fué, pero de golpe yo estaba en el suelo del tortazo que me dió el padre Roig, me dejó sordo dos días; acababan de llegar los curas en tropel, pero ya era tarde. Campos se había ido. Esa noche la pasé en el pasillo de rodillas y con los brazos en cruz, y cada cura que pasaba, me soltaba un capón, una colleja o una torta, también patadas. Según decían era por mi bien, por ser tan inconsciente.

  La mujer del guardia de seguridad dice que vió al fantasma en el tercer piso de la fachada; las habitaciones de la fachada del tercer piso nunca fueron usadas por los niños, cuando yo entré en el colegio, se usaban para que durmieran, lo que se llamaron trabajadores, y traunseuntes. Era gente que solo venía a dormir, pero eso duró poco. La décima quedó vacía, la onceava fué un almacen de colchones y somieres y trastos, y la que sería la doceava que estaba estaba encima de donde cayó Campos, se convirtió en el Paraíso; que era el dormitorio adonde iban a parar los que tenían incontinencia urinaria.

  Uno de los niños del Paraíso, no recuerdo su nombre, solo recuerdo que era de Algemesí, se escapaba, una noche sí y otra también hasta que una noche se ahogó en la piscina.

  Otro niño de apellido Konopazky cayó desde la quinta (tercer piso; ala derecha) hasta el sótano; mientras hacía el pino en la barandilla de la escalera.

   Uno de los aspirantes a cura que hacían vida aparte, amaneció un día ahogado en la piscina.

   A comienzos de los 60 hubo una gripe terrible que se llevó a alguno de los nuestros, también se fué el padre Martín Millet que era el padre superior(cantamos en su funeral el Oficio de Tinieblas número 5). El padre Fernando fué superior del colegio desde el año 1964 hasta el año 1969.
   
   Hubieron muchos más muertos en los años que estuvimos, (entre todos mis hermanos y yo abarcamos 15 años en el internado) si realmente hubieran fantasmas en la Misericordia estaría el colegio lleno y no se podría ni andar. Detrás de la tapia pasaba el tren, y detrás de la piscina en aquellos años recuerdo un par de accidentes mortales, uno de ellos decapitado por el Talgo. Así que si algún lugar es susceptible de actividad fantasmagórica, ese sería la piscina.

  Si alguien quiere saber algo más, puede consultarme aquí, yo soy Ismael Sánchez, al que llamabais "Chimba" el rey de los columpios y fuí el mejor amigo del primo de Campos, José Manuel Rincón Rodriguez.

Pista de atletismo y talleres en 1972

 La pista de atletismo se hizo en el año 1969, quitaron la pinada y la estatua del Sagrado Corazón y pusieron una valla. En la fotografía se puede ver arriba al fondo, lo que fué la casa, las gorrineras, (criaba cerdos, gallinas y conejos ahí) y las perreras del tío Paco Lozal. Mas tarde fué utilizado como archivo.
 Arriba a la derecha los talleres, el de carpintería con Don Francisco de maestro, el de electricidad que dirigía Don Vicente, Don Manuel en mecánica, luego vendría Alarcón que pasó de vigilante a maestro industrial.
Y qué decir de mi profesor favorito; Don Octavio profesor de dibujo y un buen amigo....


Vista trasera del colegio desde una terraza del Barrio de La Luz. Aún queda algo de las pinadas.


Aunque esta fotografía es de alumnos de bup de los 80, aún se puede identificar los altavoces y las lámparas. A pesar de la cortina y de que no hay bancos se reconoce perfectamente la capilla donde todos, pero todos, los días nos llevaban a misa y cada tarde al rosario.

Una copia idéntica a ésta, presidía la capilla, a mi me resultaba un poco tétrica, con aquellos velones encendidos y el humo acre del incienso, el canto gregoriano y el micro siempre chirriando...¿Como era aquello de que si comulgabas los primeros Viernes de cada mes, ganabas el cielo?...




















2 comentarios:

  1. Yo llegue despues, en 1973, mis hermanos pequeños habian entrado un año antes,y por ello fue algo mas facil la adaptacion pero recuerdo nombres y personajes que jamas olvidare,de hecho aun guardo amistades de aquella infancia entonces ya estaban las hermanas con la madre superiora y Don Joaquin el cura o de aquel "inberbes y mamelucos" del vigilante, no me acuerdo de su nombre, y en cambio si del Señor Daniel,que era muy bruto, tambien recuerdo que nos escapabamos por la noche por detras de la piscina a la fabrica de leche que habia al lado, mis amigos Jose Emilio, Manrrique y yo, despues nos hicieron cabos de la seccion y entonces ya mandabamos y nos ovedecian

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  2. Bienvenido José Enrique; en la época que entrastes, todavía estaba Angel Murillo, que también participa en éste blog y mis hermanos Jaime y Angel Sánchez. Si quieres participar solo tienes que añadirte. Si quieres enviar alguna foto o comentario, este es tu blog. También estamos en Facebook:
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    Gracias por participar y bienvenido a casa.

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